Project Description

Fotografía de Julia Lafée

Carta 03

¡¿Cuándo dije Nunca más?!,…creo que nunca.

Aunque si, tal vez fue en aquella ocasión en la que mi madre iba a golpearme como siempre lo hacía. Yo tenía 12 años y sabía que mi madre golpeaba con lo que tenía a mano, golpeaba fuerte, golpeaba enojada, golpeaba porque de esa manera descargaba la ira que tenía acumulada en el cuerpo.

Golpeaba y no paraba nunca. Golpeaba habiendo creado la situación y el momento para hacerlo: daba una orden que sabía de antemano no sería acatada fácilmente y entonces generaba su oportunidad; entonces el depredador tenía a la presa.

En esa oportunidad estábamos de viaje deportivo y ella era la chaperona del equipo. La delegación decidió salir a tomar helados por la tarde. Entra a mi cabaña y espera que quedemos solas. Me dice que no puedo ir. Pregunto porque no y responde porque yo lo digo. Comienzo a alegar, y el primer golpe no se hace esperar. En ese momento digo NUNCA MÁS.

Bloqueo el golpe que venía directo a mi cara, luego bloqueo sus piernas para evitar la patada. Con una fuerza inusual en mí, la aprieto y la obligo a sentarse en el sillón. Trata de incorporarse para volver al ataque, la presiono contra el sillón y con voz muy contenida para demostrar que estaba en control, le digo: “mamá, nunca más vuelvas a pegarme, de hoy en adelante solo recibiré órdenes verbales y si me pegas yo te pegaré de vuelta. Ahora soy más fuerte que tú.”

NUNCA MÁS…NUNCA MÁS…NUNCA MÁS!!!

Y así fue, nunca más se atrevió a pegarme. Desahogaba su rabia solo con garabatos o pesadeces o bien manipulando y victimizándose.

Pero mi lección de vida no terminó allí. Sin darme cuenta, me casé con un hombre también abusador y me deje abusar. Solo ponía límites y amenazaba con separarme cuando su violencia llegaba a lo físico, y entonces recibí muy pocos golpes como 4 ó 5 veces durante los 30 años que estuvimos juntos. Sin embargo recibí permanentemente fuertes agresiones de otros tipos.

Y hoy que me encuentro tranquila, sola y EMPODERADA, me repito varias veces cada día, NUNCA MÁS ACEPTARÉ UN ABUSO HACIA MI PERSONA, pero es largo el aprendizaje emocional y probablemente volveré a caer en mi promesa y tendré que repetir nuevamente ¡NUNCA MÁS!

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