Project Description

Fotografía de Julia Lafée

Carta 15

Me costó empezar a escribir pues pensaba y pensaba y sólo se me venía una idea a la cabeza:
¡Nunca más quiero dejar de bailar!
Es tan poderoso el sentimiento que mientras escribo, me río…
Y no es superficial en lo absoluto, pues al bailar soy feliz, así, simplemente, la pena se transforma en alegría, la preocupación desaparece, crece la risa, mi cuerpo se siente liviano en todos los sentidos, vuelo…
Se me quitaron los dolores físicos y del alma…
Se trasforma en una especie de adicción y creo que soy una mejor mujer porque bailo…
Canalizo mi energía y y practicar movimientos, a veces bastante difíciles y me desafío contantemente, creo que no tendré alzaimer porque bailo, mi cerebro trabaja y mi energía se concentra y aparecen movimientos, expresiones, sensualidad, gracia, en fin…
Fruto del baile he conocido gente valiosa y valiente a la que quiero profundamente y admiro. Fruto del baile pondero los problemas en su justa medida, fruto del baile me siento más joven y vigente, más cercana a mis hijas y no me siento vana porque bailo…me siento plena.
Y si todas estas cosas me pasan bailando, por qué dejarlo…si es mi bálsamo del alma, mi esencia, mi motor.
Pude haber escrito cosas más serias pero siento que la manera de transformar las cosas en positivo es “bailando”, porque mi alma está feliz y dispuesta a recibir, a aprender, a disfrutar. ¡Nunca dejaré de bailar, eso lo decreto. ¡Nunca más!
Una vez lo intenté, porque la vida me ganó y me marchité, no fui yo, no me concentré en lo esencial…
Entonces decidí que tengo derecho, que me lo debo, que no debo tener vergüenza de hacer algo que amo y que es algo así como una terapia, jamás he ido a terapia, creo que el baile ha ayudado también en eso.
Hace unos días leí algo respecto del baile que me reafirmó la razón de esta reflexión y por qué debía decir
Nunca más dejo de bailar
Dice así:
“Bailo porque el cuerpo me lo pide y toco el cielo y me arrastro sobre el suelo al mismo tiempo. Bailo porque arranco las penas del pecho y hago saltar las lágrimas y llevarlas bien lejos. Bailo con energía, y cuando se acaba, la invento o la robo de algún lado. Y sonrío.
No bailo sólo porque me guste, sino porque mi esencia, mi corazón y mi alma son baile.
Por eso y por muchas cosas más YO BAILO”.
Con todo mi cariño y con la convicción de que el resultado de este proyecto será precioso
Las felicito,

Paola.

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