Project Description

Fotografía de Karen Schwend

Carta 19

Nunca Mas
Fue un domingo cualquiera de febrero del año 2011. Como todos aquellos días, mi rutina era leer gran parte de El Mercurio en mi cama y reservar mi cuerpo preferido, el Artes y Letras, para el deck de mi edificio en La Dehesa.
Mi departamento quedaba en el cuarto y último piso y era uno de los cuatro por piso que tenía el edificio. Sobre él, existía la piscina con un deck con tumbonas. Era un edificio moderno que dejaba afuera niños y grandes familias. Se auto segmentaba como un proyecto para separados o parejas más bien solas. El alto diseño hacía terrorífico la habilitación con niños…. Barandas bajas y trasparentes alejaban a cualquiera que los tuviera.
Me sorprendí cuando en medio de la lectura de un artículo del filólogo italiano, Carlo Grinsburg, llamado El arte de leer lentamente, de quién yo jamás había escuchado, sentí un clic que me hizo decir en voz alta: leer es la pasión de mi vida. Definitivamente lo era. Lo que me causó en mi alma leer sobre el desaprender, sobre el distanciamiento… y sobre mil detalles que tenían todo que ver conmigo… Curiosidades como pensar que le que gana, es el que logra correr más despacio!
No tardé ni dos segundos en evaluar si podía dedicarme a esta pasión, leer!
Por esas circunstancias de la vida, yo estaba ad portas de retirarme de un trabajo que realizaba desde hacía cuatro años. Por supuesto que mi plan era buscar uno nuevo y continuar mi vida como todo el mundo: trabajando.
Estaba a mese de cumplir 50 años y con toda la vitalidad necesaria para trabajar. Había tenido la gran suerte a lo largo de mi vida, todos mis trabajos fueron espectaculares, todos fueron parte importante de mi vida. Siempre trabajé en excelentes empresas y soy una agradecida de las oportunidades que se me presentaron. Explico esto para que comprendan que cuando, ese domingo, tomé la decisión de NO trabajar NUNCA MAS en mi vida, fue una decisión cargada de optimismo y futuro, basada en…. A lo que dedicaría mi vida y no en lo dura que podría haber sido mi vida laboral pasada. Mucha gente me decía cosas como: “te cansaste, has trabajado demasiado … entendemos que quieras dejar de trabajar”. No podían estar más equivocados.
Lo primero que hice fue ver si contaba con los medios económicos para mantenerme sin ingresos el resto de lo que me restaba de vida. Debía considerar que a mis dos niños les quedaban dos y cuatro años de universidad respectivamente y como yo estaba convencida de que solo la educación les bastaba para su vida, ya tenía gran parte del camino avanzado. Gracias a Dios estaban ambos en una carrera y universidad de probados, aunque no asegurados, éxitos.
Por otro lado, tenía a algunos familiares a quienes auspiciaba mensualmente, costos que también tenían fecha de vencimiento. Además, tenía al padre de mis hijos, con sus padres a mi cargo, cosa que había decidido que iba a ser para toda la vida. Mi idea era que, a la larga, y hoy veo que fue bastante a la corta, mis dos hijos se hiciesen cargo en parte de su padre y así lo están haciendo hoy. Eso me deja muy satisfecha y orgullosa.
Por último, solo quedaba yo y como soy lo suficientemente austera y desprendida para vivir con muy poco, económicamente hablando, tomé la decisión de bajarme del mundo. Fue el NUNCA MAS trabajar y dedicarme a la “pasión de mi vida”: la lectura.
Luego de confirmar que podía vivir sin ingresos, o más bien durante los próximos 10 años, ya que luego recibiría mi jubilación, mi labor fue buscar un lugar para leer. Debía salir de mi casa y encontrar un pequeño garaje/taller. Necesitaba tranquilidad. Así fue como compré un pequeño departamento en la calle París, donde rápidamente me inspiré para ponerme a escribir. Al cabo de dos años publiqué mi primera novela y hoy estoy trabajando en la segunda. Muchas veces, inserta en la sequía de ideas para escribir, he pensado que eran mucho más fáciles mis antiguos trabajos de Gerente Comercial que esta pasión por escribir.
Al comienzo de este NUNCA MAS tuve varios atractivos ofrecimientos de trabajo. Pienso que la gente no creía en lo determinante que era mi NUNCA MAS. Yo sí, desde el primer momento sentí que era un punto sin retorno.
Hoy confieso que lo que tuvimos que reducir y los cambios que debimos realizar en nuestro mundo real, finalmente fueron solo ganancia. ¡SOY MUY FELIZ!
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