Project Description

Fotografía de Ana María Sáenz

Carta 35

¡Nunca más!

El año 2001 estando en una profunda e importante crisis matrimonial yo quería separarme, estaba dispuesta a dormir en una pieza en un colchón en el suelo, trabajar en lo que sea para ser independiente, por razones económicas no lo hice. Para volver a pararme tuve que pedir ayuda yendo al psiquiatra y a terapia de grupo, yo era un estropajo.

Eran tantos las emociones que invadian mi cabeza que no tenía claridad para ver que pasaba, me inundaba la rabia, la venganza, la impotencia, confusión, tristeza, mi mundo se había derrumbado, mi seguridad, mi apoyo todo había desaparecido. Sabía que yo tenía que rearmarme para que naciera una nueva persona más segura, con más autoestima y que fuera capaz de tomar decisiones y decir que no.

En el día a día yo observaba a mi marido y lo único que veía era lo malo de él, se me cayó de una. No quería tenerlo cerca, no podía mirarlo a los ojos, no sabía cómo enfrentar la situación. Me sentía cansada, sobrepasada y angustiada.

Un día en una sesión con el psiquiatra estábamos conversando de mí, de como yo hacia frente a mis problemas. Tenía muy claro que en mi familia de origen no nos enseñaron a enfrentar los problemas, nuestros padres salían a caminar para que nosotros no los viéramos pelear y eso nos hizo callar frente a otro con personalidad fuerte. Recordé que cuando peleaba con mi marido me costaba mucho decir lo que me pasaba, el me decía “pero gorda deme sus argumentos” y yo no era capaz de hablar. Entonces empecé a escribir para que él supiera lo que había en mi interior. Esto me servía para ordenar mis ideas y conocerme mejor. Él lo leía pero sin darle mucha importancia. Pasó el tiempo y dejé de escribir, pocas veces lográbamos conversar y lo hacíamos cuando ya no nos hablábamos.
Con estas preguntas me di cuenta que le tenía miedo a mi marido. Ese instante fue mágico, me sentí más liviana, se levantó de mis ojos una venda que me hacía temer a la vida. Fue un gran alivio y alegría a la vez. Al terminar la sesión de noche, mi marido me iba a buscar, recuerdo que me subí al auto y le dije mirándolo a los ojos “hoy he hecho un gran descubrimiento. Descubrí que te tenía miedo y eso ¡¡¡NUNCA MÁS!!! A partir de ese día nunca más me quedé callada, aprendí a comunicar lo que me molesta, aprendí a decir que no, aprendí a pedir ayuda. Fue el aprendizaje más importante de mi vida, que me ayudó a valorarme como persona, a sentirme escuchada, respetada y amada como soy. Gracias.

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