Project Description

Fotografía de María Alejandra Huerta

Carta 44

En los últimos años y gracias a mi pareja , he adquirido el gusto por el cicloturismo. Hemos hecho muchos paseos, algunos cortos, de 2 a 3 días y el más increible de 6 meses por África, en el año 2013, pero no recuerdo en ese viaje pensar “nunca más”.
Sin embargo, a principios de este año hicimos otro viaje a en Argentina, de Malahue a Mendoza, nada muy complicado, bastante agradable, todo bien, salvo…. Un día salíamos de Tunuyan hacia un lugar que nos habían hablado mucho “ Manzano Histórico” , eran 38 Kms. Una distancia bastante corta para que no pudieramos hacerlo en un día (aprox. 70 Kms). Pero nos advirtieron que los últimos 18 Kms. era una cuesta muy dura.

Partimos nuestro viaje y yo, al km.5 iba muy cansada, a pesar de que el camino no era difícil. Y sólo pensaba….”y faltan 15 para llegar a los realmente duros”. El clima tampoco ayudó y se instaló una neblina y frío…y un minuto en que yo sentía NO MÁS! No quiero seguir.

No es fácil decirle a tu compañero de viaje que quieres abandonar en la mitad… sé que sería un gran atado, y nunca lo había hecho…siempre aperrando, hasta el final.

Pero en esta oportunidad me nublé. No iba a continuar en algo que ya no quería hacer. Así que le dije a XXX, que no daba más y que si pasaba una camioneta, yo iba a hacer dedo para que me llevara.

La solución no tenía mucha lógica, pero para mi, era era la manera en que yo quería continuar.

Para XXX la pataleta le pareció una hiperventilación de mi parte,sobrereaccionando, y debo decir que era en parte así.

Pero seguí pedaleando, siempre con la esperanza de que iba a parar una camioneta y me iba a salvar. Así pasaron los kms. cada vez + mojada y con más frio, y parando cada vez que creía oir que se acercaba una camioneta…finalmente, cada vez que paraba, nunca hubo ni la remota posibilidad de que un auto parara para llevarme, así que retomaba mi camino hasta que finalmente encontramosun auto parado a la orila del camino, y les preguntamos cuanto quedaba para llegar y nos dicen : “5kms, no falta nada” y así fue!

20 minutos después estábamos por fin en “Manzano Histórico”. Empapados y con hambre, pero habíamos llegado y esa tarde pude sentir lo liberador que es poder decir que NO VOY A CUMPLIR EXPECTATIVAS NI MÍAS, NI AJENAS.

RETROCEDER, NUNCA!
RENDIRSE…JAMÁS

ESO YA NO CABE EN MI VIDA

RETROCEDER…SIEMPRE
RENDIRSE…CUANDO QUIERA!

ESO ENTRÓ EN MI VIDA.

Y así y todo … aunque sentí alivio del derecho a pataleo, hice el famoso camino hasta “Manzano Histórico” en bici, y llegué más empilada que nunca.
Lo hice cómo YO quise.

Y lo que quería no era si lo hacía en bici o no. Lo que quería era saber que si no era lo que quería, sacaría mi voz y lo haría a mi manera.

Nunca más no permitirme no fallar.

¡Suerte con el su proyecto,
colectivo Sin Tacones!

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