Project Description

Fotografía de Julia Lafée

Carta 45

¡NUNCA MÁS!

Todos tenemos momentos en los que debemos decir BASTA, pero es muy dificil contarlo. Decir BASTA implica una satisfacción y un sufrimiento, en un principio nos aliviamos sin embargo romper esta cadena nos hace sufrir. Nos desequilibramos, hasta extrañamos los bemoles del asunto, nos hace falta la rutina.
Estábamos acomodados con el problema, es como un vestido que te queda mal, sacamos un poquito por aquí y otro por allá y nos acostumbramos a él.
La vida va acumulando de forma espontánea frenos impuestos por la sociedad y en lo más profundo del corazón, se va posando un sedimento parecido a la repugnancia a si mismo y aparece una soledad de pozo sin fondo. Consideramos esto un gran bulto inútil y pensamos lo refrescante que sería abandonarlo todo y no llevar a sus espaldas su antiguo yo.
Yo buscaba en el horizonte como si de él tuviera que llegar el anvilio para mi miedo, aunque guardaba un cálido resto de buenos recuerdos. muy distinto a los despojos que veía.
Sentía una fatiga intensa que me llegaba hasta los huesos y pesaba como ropas mojadas, ahí me atreví_
Es en este momento y los valientes que lo enfrentamos, ahí, desacomodamos el inmenso bulto. Cuestionamos esta actitud ¿debimos hacerlo? ¿No podía aguantar un poco más?
Todos descansaban en mi sufrimiento y por qué no decirlo en mi desesperación, no pasaba nada para ellos, yo era la que agrandaba las cosas.
Me sentí así por impotencia, era eso o mi salud física y mental. Como en la guerra, o el enemigo o yo. Si fuera tan creyente como lo pensaba en ese momento habría tratado de llegar hasta el final como lo había hecho antes en algo similar con el cual aguanté, deteriorando mi vida y mi entorno.
Hoy trato de no pensar, de olvidar y vivir con lo que quedó de mi con aquello. Un refrán dice “lo que no te mata te hace fuerte”, comentan que soy una mujer fuerte, eso creen, no saben lo que es pasar días y noches con el bulto a cuestas y para peor, te vienen con el problema de conciencia, pecado y todo le demás. ¿Hasta qué punto, digo yo es así la cosa? Tenemos derecho a una vida si bien no puede ser en todo instante feliz, porque eso seria demencial, sino de dulce y de agrás, encontrar los espacios de felicidad y salir del túnel espantoso que se nos aparece no una sino varias veces en la vida.

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